samedi 3 février 2018

123- Melocotones ecológicos, ¿de verdad?

MELOCOTONES ECOLÓGICOS, ¿DE VERDAD?

El melocotonero, hace mucho tiempo que estoy en ello. Es, de mi punto de vista, entre los cultivos que conozco, uno de los más difíciles y de los más técnicamente interesantes. Ninguna mecanización es posible, o casi, todo es todavía artesanal y manual, incluso a gran escala. Es uno de los últimos cultivos “sociales” en los países industrializados, es decir que generan una gran cantidad de puestos de trabajo para personal no cualificado.

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Si sigues mi blog desde mucho tiempo, sabes que no soy un defensor del ecológico, porque me opongo rotundamente a la línea de marketing sobre la que se apoya desde más de 20 años. La producción ecológica tiene muchas cualidades, pero también determinados defectos, algunos serios. Sin embargo, todo el marketing está hecho, no sobre la base de una valorización del ecológico, sino sobre la base de ataques contra el no-ecológico. Se usa el miedo al envenenamiento como arma de destrucción masiva sin mirar los daños colaterales, siempre más numerosos y graves. No hay justificación a eso, todo lo contrario. Mira los casos de muertes de origen alimentario en el último cuarto de siglo. Los únicos casos graves implican sistemáticamente alimentos producidos en cultivo ecológico (E.coli en semillas germinadas, salmonelosis en melón, botulismo, etc.). Ningún caso similar demostrado existe en alimentos convencionales.

¿Por eso hay que prohibir el ecológico? Obviamente no. Pero hay que controlarlo al menos igual de bien que el convencional, lo que no es el caso en la actualidad. Por suerte, la nueva reglamentación europea va en la buena dirección (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/11/119-reformar-lo-ecologico-no-es-tan.html).
Sabes también que, sin hacer producción ecológica, no critico los productores ecológicos, y hablo con frecuencia de problemas ecológicos o agroecológicos.
De hecho, me preguntan frecuentemente porque no hago producción ecológica.

Y es precisamente de lo que quiero hablar hoy.

No soy propietario de las tierras que cultivo. Soy director de producción para una empresa privada. Y como tal, no siempre tengo las manos libres.
Sin embargo sé que, comercialmente hablando, sería interesante producir en ecológico.
Pero no lo hago.
Es que hoy por hoy, es casi imposible producir melocotón en ecológico.

Una precisión para los que lo ignoran: cuando hable de melocotón, hablo de todas las subespecies o denominaciones incluidas en la especie melocotonero Prunus pérsica, es decir el melocotón, la nectarina, el durazno, el bruñón, la pavía (“melocotón verdadero”, y melocotón para conserva, de carne dura), el melocotón plano (paraguayo), la nectarina plana (platerina), así como las carnes blancas, amarillas, sanguíneas. Es la misma especie, es casi imposible distinguir el árbol de una subespecie u otra y las condiciones de cultivo son idénticas.


Te decía que cultivar melocotonero en ecológico es casi imposible. Seamos claros. Puedo tener tres melocotoneros en mi jardín, no tratarlos, y sin embargo comer sus frutas.
Hago una pregunta a los que tienen algunos melocotoneros en su jardín y que comen sus melocotones con aún más placer ya que vienen del jardín. Esos algunos melocotones, en el estado en el que se encuentran cuando los vas a coger, ¿los comprarías en una tienda?
La respuesta será no para la mayoría, ya que esas frutas se encuentran generalmente deformadas, manchadas, picadas, pequeñas y feas. Y esas frutas tan dañadas, incluso en ecológico, no se pueden vender (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/08/112-calidad-5-cuando-al-ecologico.html).
El melocotonero es una especie extremadamente sensible a determinadas plagas y enfermedades, capaces de destruir casi totalmente la cosecha.
En condiciones naturales, el árbol produce frutas pequeñas y poco numerosas. Pero la selección varietal realizadas desde varios siglos ha seleccionado los caracteres de tamaño (calibre), de estética y de sabor, en muchos casos sin combinarlos con criterios de rusticidad (lo que es muy frecuente en la mayoría de las especies vegetales). No se encuentra en el melocotonero cultivado variedades antiguas rústicas, conocidas localmente pero con características poco adaptadas a las necesidades del mercado, como puede ser el caso, por ejemplo en el manzano o el ciruelo, y que podrían servir como fuente genética natural de resistencia.
Centros de investigación o experimentación en agricultura ecológica, muy conscientes del problema con la que todo el mundo bloquea para el desarrollo serio del melocotón ecológico, solo pueden probar, de manera empírica, el comportamiento de tal o tal variedad antigua o moderna. (http://www.grab.fr/wp-content/uploads/2014/07/A12RA02SensibiliteVarietalePechers.pdf).
Es un procedimiento extremadamente lento y costoso, que da muy pobres resultados.
Y la producción de melocotón ecológico no despega. Por supuesto existen algunos locos que lo hacen en pequeña cantidad, pero siempre a pequeña escala, para un circuito corto y confidencial, y con enormes riesgos económicos.

Desde el despegue de lo ecológico y la explosión de la preocupación de los consumidores por su salud y por el medioambiente, los botánicos de todo el mundo no han tenido mucha libertad para prospectar en las regiones de origen del melocotonero, China y Persa, y más concretamente Irán y Afganistán, presa de tensiones políticas y de incesantes conflictos desde 40 años. Ahí se encuentran “bosques” de frutales silvestres, procedentes de cruces naturales de casualidad y de siglos de adaptación, y se puede encontrar una enorme diversidad genética. Estas prospecciones, habituales en botánica, permiten un auténtico trabajo de mejora genética dentro de una misma especie, sin necesidad de buscar genes en especies vegetales distintas.
No dudo que algún día los científicos habrán puesto a punto variedades resistentes a esas enfermedades y plagas actualmente muy peligrosas.


Pero en la situación genética actual, el melocotonero sigue siendo una especia globalmente inadaptada al ecológico. Claro que es posible encontrar localmente, en un mercadillo de pueblo, un pequeño productor que vende algunos melocotones ecológicos procedentes de su escasa producción.
Pero si al contrario encuentras melocotones bonitos, gordos y en cantidad, no te fíes.
Es posible que sea exentos de residuos de pesticidas. Pero hacer una fruta sin residuo medible de pesticidas de síntesis (lo que se llama el residuo cero), no tiene nada que ver con la producción ecológica, ya que pesticidas sintéticos puede perfectamente haber sido empleados durante todo el ciclo vegetativo, sin por eso dejar trazas.
Pues melocotón ecológico hoy por hoy quiere decir, o bien una muy pequeña producción, generalmente difícilmente rentable para el agricultor (y con muy alto riesgo en el campo), y vendida a precio de oro, o engaño frecuente de parte del agricultor y de parte del canal de producción. Por ejemplo, no te fíes si encuentra melocotón ecológico en supermercado. La estructura de la producción ecológica y los volúmenes producidos no permiten satisfacer las exigencias de este tipo de comercialización.

Cuando lees esos numerosos artículos que pretenden que “lo ecológico podría alimentar el mundo”, que sepas que te están manipulando. El futuro será probablemente muy diferente, pero hoy por hoy, la producción ecológica no puede alimentar el mundo, por el simple motivo que muchos problemas no tienen actualmente solución ecológica. En la actualidad el ecológico puede alimentar un cierto mundo, más bien occidental y rico. Comer ecológico es hoy en día el privilegio de algunos. Las clases pobres y los países en desarrollo se conforman con esperar poder comer.
Es cierto que los progresos en esa dirección se realizan diariamente, pero al menos de momento, los pesticidas sintéticos siguen siendo imprescindibles para una amplia parte de la agricultura.

Pero mira el caso del melocotonero, que no es para nada un caso único. La rusticidad natural de la especie es baja. El trabajo genético sobre resistencias naturales está en sus inicios, y llegara, si llega solo en varias décadas. La única solución, en el estado actual del conocimiento, para mantener una producción que le permita al agricultor vivir de su producción, consiguiendo frutas en cantidad razonable, con un estandarte cualitativo suficiente para el mercado y la satisfacción del consumidor, es el empleo de los plaguicidas.
Para producir en ecológico, serán plaguicidas naturales, o al menos aceptados en los protocolos de producción ecológica.
Y aquí también nos encontramos delante un problema. Algunas enfermedades (roya, lepra, enfermedades de conservación) y plagas (pulgón verde) no tiene actualmente solución ecológica efectiva.
Es cierto que lo que es verdad hoy, ya no lo será en unos años, y la investigación progresa rápidamente.


Pero afirmar, hoy, que la producción ecológica podría alimentar el mundo es una estafa.
Solo es dejar creer a los consumidores que los agricultores, los organismos de comercialización y las autoridades gobernantes, autorizan y emplean pesticidas supuestamente inútiles, solo por el gusto de poder contaminar el planeta y tomar riesgos para la salud de los usuarios y de los consumidores.
Es dejar creer que una conversión rápida y total podría ser realizada, cuando es muy lejos de ser el caso.
Es silenciar que en muchos casos, lo ecológico solo es rentable actualmente porque disfruta de ayudas específicas, y sobre todo de un buen diferencial de precio, que desaparecerá cuando ecológico sea norma, provocando una inevitable explosión de los precios al consumo, o la ruina de los agricultores.
Es afirmar que los países en desarrollo, donde a menudo los agricultores no tienen acceso a los plaguicidas, son los únicos responsables, por su falta de conocimiento, de su propia pobreza et de sus muertes por hambre.
Es también olvidar que lo que alimenta actualmente los urbanos en su amplia mayoría, es una alimentación sana y diversificada, cuya calidad sanitaria nunca ha sido tan buena, procedente de una agricultura competitiva, muy mecanizada, a veces industrial, y que cambiar esto para hacerlo en ecológico, no será fácil.
Es olvidar que si el mundo se convierte al ecológico, habrá que aumentar las superficies cultivadas, deforestar, emplear más agua dulce para la producción de alimentos, más tierras cultivables para la producción de pesticidas naturales o de fertilizantes, y en consecuencia reducir la zonas de biodiversidad. Incluso los estudios más recientes y más serios se olvidan de este “pequeño” detalle (https://www.nature.com/articles/s41467-017-01410-w).

Y afirmar que gran parte de la solución pasa por la reducción del desperdicio de alimentos es totalmente ilusorio. Es lo que se llama un deseo piadoso. Es cierto, es bonito, es santurrón, no cuesta nada decirlo, pero tiene muy pocas posibilidades de llegar.
Porque es olvidar que una gran parte del desperdicio de alimentos procede de los países pobres donde la falta de formación, la falta de mecanización, la falta de disponibilidad de pesticidas, la falta de medios de transporte y la falta de medios de conservación son responsables de la mayor parte de las pérdidas incluidas en este “desperdicio”.
También es olvidar que la mayor parte de este desperdicio en los países ricos proviene de las exigencias estéticas del mercados y de los malos hábitos de compra debidos al modo de vida, que hacen que una importante parte de este desperdicio se produce entre la compra y el momento del consumo, directamente en el hogar.
Y no será en absoluto fácil cambiar. El desarrollo de los países pobres no se hará en pocos años, y la modernización de su agricultura tendrá como inevitable consecuencia una evolución hacia los mismos defectos que en los países desarrollados. En otras palabras, el desperdicio casi no se reducirá, cambiara de naturaleza.


Sin embargo, afirmar que en algunas décadas (y dejando la fecha extremadamente abierta), el ecológico podrá alimentar el mundo, estoy de acuerdo. El mercado es atractivo, la preocupación de los consumidores crece todos los días, y es evidente que esta vía tiene un gran futuro, ya que es la que lleva la investigación más dinámica, y la más subvencionada. La ayuda política y económica facilita mucho las cosas. Sin embargo no estoy muy seguro que se encontraran soluciones naturales a todos los problemas. Personalmente, estoy convencido que el futuro no es a la producción ecológica, sino a la producción integrada.

Ahora, seamos claros, el día en que el ecológico alimentara al mundo, pues ya será el estándar alimenticio. Eso significa que ya no habrá ni diferencial de precio, ni subvenciones, ni ayudas a la conversión. También quiere decir que, o una gran parte de los agricultores habrá desaparecido en los países ricos, a favor de agricultores capaces de producir más barato en países pobres, o los precios al consumo se habrán disparado.
Pero no creo que las autoridades políticas dejaran que se instale esta situación, que sería una revolución económica negativa que afectaría mucho el consumo de los hogares y por consecuencia la economía de los países.
Nos quedaremos pues con la primera hipótesis. La mayor parte de los alimentos procederá de los países pobres, que seguirán siendo competitivos a pesar de costes (económicos y ecológicos) de transporte elevados.
Se producirá ecológico, y se seguirá contaminando igual que hoy, sino más.


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También hay que darse cuenta que los gigantes de la agroquímica ya han visto el viento cambiar. De hecho ya se han puesto en marcha. Todos, sin excepción (Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Dow-Dupont, BASF y los demás) están invirtiendo, o ya lo han hecho, en implantaciones o en compras de empresas o laboratorios especializados en la búsqueda de soluciones ecológicas. Ya han empezado a proponer soluciones ecológicas a numerosos problemas de los cultivos.
En realidad, si el futuro es probablemente al ecológico, no es probablemente a la reducción del empleo de pesticidas, al contrario. Seguiremos tratando los cultivos posiblemente más que en la actualidad, dependiendo de la capacidad de aguante de esas nuevas soluciones ecológicas. Solo se sustituirán pesticidas sintéticos por pesticidas autorizados en ecológico.

Y estoy dispuesto a apostar que nos encontraremos nuevamente con algunos preciosos escándalos entorno a tal o tal pesticida ecológico del que se habrá descubierto que contamina los acuíferos, los suelos, que es un disruptor endocrino o que se encuentra en los cabellos de los niños.

¿Ves? No hay que perder la esperanza, todavía habrá materia para alimentar a las ONGs medioambientalistas o los movimientos ciudadanos, incluso cuando el mundo sea bio.

Es que ecológico no siempre quiere decir sano y respetuoso con el medioambiente.
Pero cuando el pueblo manipulable lo habrá entendido, me pregunto en qué estado se encontrara la agricultura occidental.

Pero hay que reconocer que los agricultores actualmente convertidos al ecológico (y generalmente excelentes profesionales, no se trata de denigrarlos), tendrán un claro avance en términos de gestión de los costes en producción ecológica, lo que será totalmente fundamental para la supervivencia de las explotaciones agrícolas.

¿Y la calidad en todo esto?
¿La qué?

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123- Des pêches bio, vraiment?

DES PÊCHES BIO, VRAIMENT ?

Le pêcher, il y a bien longtemps que je suis tombé dedans. C’est à mon avis, parmi les cultures que je connais, l’une des plus difficiles et des plus techniquement intéressantes. Aucune mécanisation n’y est possible, ou presque, tout y est encore artisanal et manuel, même à grande échelle. C’est l’une des dernières cultures “sociales” dans les pays industrialisés, c’est-à-dire qui génèrent une grande quantité de postes de travail pour du personnel non spécialisé.

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Si vous suivez mon blog depuis longtemps, vous savez que je ne suis pas un défenseur du bio, car je m’oppose totalement à la ligne marketing sur laquelle il s’appuie depuis plus de 30 ans. La production biologique a beaucoup de qualités, mais aussi quelques défauts, certains graves. Pourtant, tout le marketing est fait, non pas sur la base d’une valorisation du bio, mais sur la base d’attaques contre le non-bio. On brandit la peur de l’empoisonnement comme une arme de destruction massive, sans regarder les dégâts collatéraux, toujours plus nombreux et graves. Or il n’y a aucune justification à ça, bien au contraire. Regardez les cas de mortalités d’origine alimentaire au cours du dernier quart de siècle. Les seuls cas graves impliquent systématiquement des aliments produits en bio (E.coli sur graines germées, salmonellose sur melon, botulisme, etc.). Aucun cas similaire démontré n’existe sur des aliments conventionnels.

Faut-il pour autant bannir le bio? Non bien entendu. Mais il faut le contrôler au moins aussi bien que le conventionnel, ce qui n’est pas le cas actuellement. La nouvelle règlementation européenne va dans ce sens, heureusement (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/11/119-reformer-le-bio-nest-pas-si-naturel.html).
Vous savez aussi que, sans faire de production biologique, je ne critique pas les agriculteurs bio, et je vous parle très souvent de problèmes écologiques, ou agroécologiques.
D’ailleurs, on me demande souvent pourquoi je ne fais pas d’agriculture biologique.

Et c’est justement de ça que je veux vous parler aujourd’hui.

Je ne suis pas propriétaire des terres que je cultive. Je dirige la production pour une société privée. A ce titre, je n’ai pas toujours les mains libres.
Pourtant, je sais que, commercialement parlant, il serait intéressant de faire du bio.
Mais je ne le fais pas.
C’est que, aujourd’hui, il est pratiquement impossible de produire de la pêche en bio.

Une précision pour ceux qui l’ignorent: quand je vous parle de pêche, je vous parle de toutes les sous-espèces ou dénominations qui sont incluses dans l’espèce pêcher Prunus persica, c’est à dire la pêche, la nectarine, le brugnon, la pavie (pêche de conserve à chair dure), la pêche plate (paraguayo), la platerine (nectarine plate), ainsi que les chairs blanches, jaunes ou sanguines. C’est la même espèce, il est presque impossible de distinguer l’arbre d’une sous-espèce ou d’une autre et les conditions de culture sont les mêmes.


Je vous disais donc que le bio est presque impossible en pêcher. Entendons-nous bien. Je peux avoir trois pêchers dans mon jardin, ne pas les traiter et manger des pêches tout de même.
Là, je pose une question à ceux qui ont quelques pêchers dans leur jardin et qui en mangent les pêches avec d’autant plus de plaisir qu’elles viennent de leur jardin. Ces quelques pêches, dans l’état où elles se trouvent lorsque vous les cueillez, les achèteriez-vous en magasin?
La réponse sera non pour la plupart, car ces fruits sont en général déformés, piqués, tachés, petits et laids. Or, des fruits aussi abîmés, même en bio, ne sont pas vendables (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/08/112-qualite-5-quand-le-bio-sy-met-aussi.html).
Le pêcher est une espèce extrêmement sensible à un certain nombre de maladies et ravageurs, capables de détruire presque entièrement la récolte.
En conditions naturelles, l’arbre produit des fruits petits et peu nombreux. Mais la sélection variétale réalisée depuis plusieurs siècles a trié les caractères de taille (calibre), d’esthétique et de saveur, en général sans les combiner avec des critères de rusticité (ce qui est fréquemment le cas pour la plupart des espèces végétales). On ne retrouve pas chez le pêcher cultivé des variétés anciennes rustiques, connues localement mais aux caractéristiques peu adaptées aux besoins des marchés, comme c’est le cas, par exemple chez le pommier ou le prunier, et qui pourraient servir de source génétique naturelle de résistance.
Des centres de recherche ou d’expérimentation en agriculture biologique, très conscients du problème auquel tout le monde se heurte pour le développement sérieux de la pêche en bio, en sont réduits à tester, de manière empirique, le comportement de telle ou telle variété ancienne ou moderne. (http://www.grab.fr/wp-content/uploads/2014/07/A12RA02SensibiliteVarietalePechers.pdf).
C’est un processus extrêmement long et couteux, qui donne de très maigres résultats.
Et la production de pêche en bio ne décolle pas. Il y a bien quelques fous pour en faire un peu, mais toujours à très petite échelle, pour un circuit court et confidentiel, et avec d’immenses risques économiques.

Depuis le décollage du bio et l’explosion de la préoccupation des consommateurs pour leur santé et pour l’environnement, les botanistes du monde entier n’ont pas eu toute la liberté nécessaire pour aller prospecter dans les régions d’origine du pêcher, la Chine et la Perse, et plus concrètement l’Iran et l’Afghanistan, en proie à des tensions politiques et des conflits incessants depuis 40 ans. On y trouve des “forêts” d’arbres fruitiers sauvages, issues des croisements naturels de hasard et de siècles d’adaptation, et on y trouve donc une diversité génétique énorme. Ces prospections, habituelles en botanique, permettent un vrai travail d’amélioration génétique à l’intérieur d’une même espèce, sans besoin d’aller chercher des gènes dans des espèces végétales différentes.
Je ne doute pas que le jour arrivera où les scientifiques auront mis au point des variétés vraiment résistantes à ces maladies et ravageurs actuellement très dangereux.


Mais dans la situation génétique actuelle, le pêcher reste une espèce globalement non cultivable en bio. Je ne dis pas que vous n’allez pas trouver un petit producteur bio, sur un marché de village, qui vous présente quelques pêches bio issues de sa maigre production.
Mais si au contraire vous trouvez des pêches belles, grosses et en quantités, alors méfiez-vous.
Il est possible qu’elles soient exemptes de résidus de pesticides. Mais faire un fruit sans résidus mesurables de pesticides de synthèse (ce qu’on appelle le zéro résidu), n’a rien à voir avec la production biologique, car des pesticides de synthèse ont très bien pu être utilisés tout au long du cycle végétatif, sans pour autant laisser de trace.
Donc pêche bio aujourd’hui, veut dire, soit toute petite production, en général difficilement rentable pour l’agriculteur (et à très fort risque au niveau de la production), et vendue à prix d’or, ou tromperie fréquente de la part de l’agriculteur, et de la part du canal de distribution. Par exemple, soyez méfiants si vous trouvez de la pêche bio en supermarché. La structure de la production bio, et les volumes produits ne permettent pas de satisfaire les exigences de ce type de commercialisation.

Quand vous lisez ces nombreux articles qui prétendent “le bio pourrait nourrir le monde”, sachez juste qu’on vous manipule. L’avenir sera sans doute très différent, mais actuellement, la production biologique ne peut pas nourrir le monde, pour la simple raison que beaucoup de problèmes n’ont actuellement de solution en bio. Actuellement, le bio peut nourrir un certain monde, plutôt occidental et fortuné. Manger bio aujourd’hui est le privilège de quelques-uns. Les classes pauvres et les pays en développement se contentent d’espérer pouvoir se nourrir à leur faim.
Il est vrai que des progrès dans ce sens sont réalisés quotidiennement, mais pour l’instant au moins, les pesticides de synthèse sont encore indispensables pour une large partie de l’agriculture.

Mais voyez le cas du pêcher, qui n’est pas du tout un cas unique. La rusticité naturelle de l’espèce est faible. Le travail génétique sur les résistances naturelles en est aux balbutiements, et n’aboutira, s’il aboutit, que dans plusieurs dizaines d’années. La seule solution, dans l’état actuel des connaissances, pour maintenir une production qui permette à l’agriculteur de vivre de sa production, en obtenant des fruits en quantité raisonnable ayant un standard qualitatif suffisant pour le marché et la satisfaction des consommateurs, est l’emploi des pesticides.
Pour faire du bio, il s’agira bien sûr de pesticides naturels, ou en tout cas acceptés par les cahiers des charges bio.
Et là encore, nous nous trouvons face à un problème. Certaines maladies (rouille, cloque, maladies de conservation) et ravageurs (puceron vert) n’ont pas actuellement de solution bio efficace.
Bien sûr, ce qui est vrai actuellement ne le sera plus dans quelques temps, et la recherche progresse rapidement.


Mais affirmer, aujourd’hui, que le bio pourrait nourrir le monde est une escroquerie.
C’est juste laisser croire aux consommateurs que les agriculteurs, les metteurs en marché et les autorités gouvernantes, prennent un malin plaisir à autoriser et à utiliser des pesticides qu’on suppose inutiles, juste pour pouvoir polluer la planète et prendre des risques pour la santé des utilisateurs et des consommateurs.
C’est laisser croire qu’une conversion rapide et totale pourrait être réalisée, alors que c’est très loin d’être le cas.
C’est passer sous silence que dans de nombreux cas, le bio n’est actuellement rentable que parce qu’il profite d’aides spécifiques, et surtout d’un joli différentiel de prix, qui disparaitra de lui-même lorsque le bio sera la norme, provoquant une inévitable explosion des prix à la consommation, ou la ruine des agriculteurs.
C’est affirmer que les pays en développement, où les agriculteurs n’ont souvent pas accès aux pesticides, sont les seuls responsables, par leur manque de connaissance, de leur propre pauvreté et de leurs morts de famine.
C’est aussi oublier que ce qui nourrit actuellement les citadins dans leur très vaste majorité, c’est une alimentation saine et diversifiée, dont la qualité sanitaire n’a jamais été aussi élevée, issue d’une agriculture performante, très mécanisée, parfois industrielle, et que changer ça pour du bio ne sera pas facile.
C’est encore oublier que si le monde se convertit au bio, il faudra augmenter les surfaces cultivées, déforester, utiliser plus d’eau douce pour la production d’aliments, plus de terres cultivables pour la production des pesticides naturels ou de fertilisants, donc réduire les zones de biodiversité. Même les études les plus récentes et les plus sérieuses font abstraction de ce « petit » détail (https://www.nature.com/articles/s41467-017-01410-w).

Et affirmer qu’une grande partie de la solution passe par la réduction du gaspillage alimentaire est totalement illusoire. C’est ce qu’on appelle un vœu pieux. C’est vrai, c’est beau, c’est bien-pensant, ça ne coute rien de le dire, mais ça n’a à peu près aucune chance d’aboutir.
Car c’est oublier que près de la moitié du gaspillage alimentaire vient des pays pauvres où le manque de formation, le manque de mécanisation, le manque de disponibilité des pesticides, le manque de moyens de transport et la manque de moyens de conservation sont responsables de la majorité des pertes incluses dans ce « gaspillage ».
C’est aussi oublier que la majeure partie du gaspillage dans les pays riches vient des exigences esthétiques du marché et des mauvaises habitudes d’achats dues au mode de vie, qui font qu’une importante partie de ce gaspillage se produit entre l’achat et le moment de la consommation, directement au niveau des ménages. http://culturagriculture.blogspot.com.es/2014/01/v-behaviorurldefaultvmlo.html
Et ça ne sera pas du tout facile à changer. Le développement des pays pauvres ne se fera pas en quelques années, et la modernisation de leur agriculture aura comme conséquence inévitable une évolution vers les mêmes travers que ceux des pays développés. C’est-à-dire que le gaspillage ne se réduira presque pas, il changera de nature.


En revanche, affirmer que dans quelques dizaines d’années (et en restant très flou sur l’échéance), le bio pourra nourrir le monde, je suis d’accord. Le marché est juteux, la préoccupation des consommateurs grandit de jour en jour, et il est évident que cette voie a un grand avenir, car elle est celle dans laquelle la recherche est la plus dynamique, et la plus subventionnée. L’aide politique et économique facilite tout de même les choses. Je ne suis malgré tout pas très certain qu’on trouvera des solutions naturelles à tous les problèmes. Je reste personnellement convaincu que l’avenir n’est pas à la production biologique, mais à la production intégrée.

Maintenant, soyons clairs, le jour où le bio nourrira le monde, alors il sera devenu le standard alimentaire. Ce qui veut dire qu’il n’y aura plus ni différentiel de prix, ni subventions, ni aides à la conversion. Ce qui veut aussi dire que, soit une grande partie des agriculteurs aura disparu dans les pays riches, au profit des agriculteurs capables de produire moins cher dans les pays pauvres, soit les prix à la consommation auront monté d’une manière explosive.
Mais je ne crois pas que les autorités politiques laisseront s’installer cette situation, qui serait une révolution économique négative qui affecterait gravement la consommation des ménages, donc l’économie des pays.
Et nous en resterons donc à la première hypothèse. La plus grande partie des aliments viendra alors des pays pauvres, qui resteront compétitifs malgré des coûts (économique et écologique) de transport élevés.
On produira bio, et on continuera de polluer autant qu’actuellement, sinon plus.


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Il faut aussi voir que les géants de l’agrochimie ont déjà senti le vent tourner. Ils ont d’ailleurs pris les devants. Tous, sans exception (Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Dow-Dupont, BASF et les autres) sont en train d’investir, ou l’ont déjà fait, dans des implantations ou des rachats d’entreprises ou de laboratoires spécialisées dans la recherche de solutions phytosanitaires biologiques. Ils ont commencé à proposer des solutions bio à de nombreux problèmes des cultures.
En fait, si l’avenir est probablement au bio, il n’est sans doute pas à la réduction des pesticides, au contraire. Nous continuerons à traiter les cultures autant, voire plus qu’actuellement, tout dépendra des capacités de durée de ces nouvelles solutions bio. Simplement, les pesticides de synthèse seront substitués par des pesticides acceptés en bio.

Et je suis prêt à parier que nous aurons à nouveau quelques jolis scandales autour de tel ou tel pesticide bio dont on aura découvert qu’il pollue les nappes, les sols, qu’il est un perturbateur endocrinien ou qu’on le retrouve dans les cheveux des enfants.

Vous voyez, tout espoir n’est pas perdu, il y aura encore de quoi alimenter les ONG environnementalistes ou les mouvements citoyens, même quand le monde sera bio.

C’est que bio ne veut pas toujours dire sain et respectueux de l’environnement.
Mais quand le petit peuple manipulable l’aura compris, je me demande vraiment comment sera la situation de l’agriculture occidentale.

Mais il faut reconnaitre que les agriculteurs actuellement convertis au bio (et a priori excellents professionnels, il ne s’agit pas de les dénigrer) auront alors une nette longueur d’avance en termes de gestion des coûts en agriculture biologique, ce qui sera absolument fondamental pour la survie des exploitations agricoles.

Et la qualité dans tout ça ?
La quoi ?



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123- Organic peaches, really?

ORGANIC PEACHES, REALLY?

The peach, it's been a long time since I fell into it. This is in my opinion, among crops I know, one of the most difficult and the most technically interesting. No mechanization is possible, or almost, everything is still craft and manual, even on a large scale. It's one of the last "social" crops in industrialized countries, that is to say that generates a large number of jobs for non-specialized people.

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If you follow my blog for a long time, you know that I am not an advocate of organic, because I totally oppose the marketing line on which it's based for more than 30 years. Organic production has many qualities, but also some defects, some of them serious. Yet, all marketing is done, not on the basis of a valuation of organic, but on the basis of attacks against non-organic. The fear of poisoning is branded as a weapon of mass destruction, without looking at the collateral damage, everyday more numerous and serious. But there is no justification for that, quite the contrary. Look at cases of food-borne mortalities in the last quarter of a century. The only serious cases systematically involve food produced in organic (E.coli on sprouted seeds, salmonellosis on melon, botulism, etc.). No similar cases demonstrated exist on conventional foods.

Should we ban organic? Of course not. But it must be controlled at least as well as the conventional, which is not currently the case. The new European regulation goes in this direction, fortunately (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/11/119-reforming-organic-is-not-so-natural.html).
You also know that, without doing organic production, I don't criticize organic farmers, and I often write about ecological or agroecological problems.
In fact, I am often asked why I don't do organic farming.

And that's exactly what I want to talk about today.

I don't own the land I grow. I manage the production for a private company. As such, I don't always have my hands free.
Yet, I know that, commercially speaking, it would be interesting to do organic.
But I don't do it.
Today, it's practically impossible to produce organic peach.

A clarification for those who don't know it: when I talk about peach, I'm talking about all subspecies or denominations that are included in the species Peach Prunus persica, ie peach, nectarine, (hard-flesh peaches for canning), flat peach (paraguayo), platerine (flat nectarine), as well as white, yellow or blood flesh. It's the same species, it's almost impossible to distinguish the tree from one subspecies or another and cultivation conditions are the same.


I told you that organic is almost impossible for peach. Let's clear that. I can have three peach trees in my garden, no spray them and eat peaches all the same.
There, I ask a question to those who have some peach in their garden and who eat the peaches with the more pleasure they come from their garden. These few peaches, as they are when you pick them, would you buy them in a store?
The answer will be no for most, as these fruits are usually deformed, stung, stained, small and ugly. However, fruits as damaged, even organic, are not able to be sold (http://culturagriculture.blogspot.com.es/2017/08/112-quality-5-when-organic-gets-going.html).
The peach tree is highly susceptible to an important number of diseases and pests, capable of almost completely destroying the crop.
In natural conditions, tree produces small fruits and few. But the variety selection carried out for several centuries has sorted the characters of size, aesthetics and flavor, in general without combining them with criteria of rusticity (which is frequently the case for most plant species). In the cultivated peach, we don't find old rustic varieties, known locally but with characteristics not adapted to market needs, as is the case, for example with apple tree or plum tree, and which could serve as a natural genetic source of resistance.
Research or experimentation centers specialized in organic farming, very aware of the problem that everyone faces for the serious development of organic fishing, are reduced to empirically test the behavior of ancient or modern varieties. (Http://www.grab.fr/wp-content/uploads/2014/07/A12RA02SensibiliteVarietalePechers.pdf).
It is an extremely long and expensive process, which gives very poor results.
And the production of organic peaches does not take off. There are some crazy people to do a little, but always on a very small scale, for a short and confidential market, and with immense economic risks.

Since the takeoff of organic and the explosion of consumer concern for health and environment, botanists around the world have not had all the freedom to go prospecting in origin regions of peach tree, China and Persia, and more specifically Iran and Afghanistan, plagued by political tension and incessant conflicts for 40 years. There are "forests" of wild fruit trees, from natural chance crossings and centuries of adaptation, and there is therefore a huge genetic diversity. These surveys, usual in botany, allow a real work of genetic improvement within the same species, without the need to look for genes in different plant species.
I don't doubt that the day will come when scientists will have developed varieties really resistant to these diseases and pests currently very dangerous.


But in the current genetic situation, peach remains a globally non-culturable species in organic. I'm not saying that you are not going to find a small organic peach grower, in a village market, who sales some organic peaches from his meager production.
But if on the contrary you find beautiful peaches, big and in quantities, then beware.
They may be free of pesticide residues. But making a fruit without measurable residues of synthetic pesticides (the so-called zero residue), has nothing to do with organic production, because synthetic pesticides could very well have been used throughout the vegetative cycle without leaving a trace.
So organic peach today, means very small production, usually unprofitable for the farmer (with very high risk in production), and sold at a high price, or frequent deception from the farmer, and from the distribution channel. For example, be suspicious if you find organic peaches in a supermarket. The structure of peach organic production and the volumes produced don't meet the requirements of this type of marketing.

When you read all these articles that claim "bio could feed the world", just know that you are being manipulated. The future will undoubtedly be very different, but currently, organic production can’t feed the world, for the simple reason that many problems currently have no solution in organic. Today, organic can feed a certain world, rather Western and wealthy. Organic eating today is the privilege of a few. The poor and developing countries are content to hope they can feed themselves.
It's true that progress in this direction is made daily, but for the moment at least, synthetic pesticides are still essential for a large part of agriculture.

But see the case of the peach, which is not at all a unique case. The natural hardiness of the species is low. Genetic work on natural resistance is in its infancy, and will only succeed, if it succeeds, in several decades. The only solution, in the current state of knowledge, to maintain a production which allows the farmer to live from his production, by obtaining fruits in reasonable quantity having a qualitative standard sufficient for the market and the satisfaction of the consumers, is the use of pesticides.
To make organic, it will of course be natural pesticides, or in any case accepted by the organic specifications.
And again, we are facing a problem. Some diseases (rust, blisters, conservation diseases) and pests (green aphid) don't currently have an effective organic solution.
Of course, what is true today will not be true in a while, and research is progressing rapidly.


But to affirm today that organic could feed the world is a scam.
It's just letting consumers believe that farmers, marketers, and governing authorities take pleasure in allowing and using pesticides that are supposedly useless, just to be able to pollute the planet and take risks for users and consumers health.
It also suggesting that a quick and complete conversion could be achieved, while it's very far from being the case.
It is overlooking that in many cases, organic is currently profitable only because it benefits from specific aids, and especially a high price differential, which will disappear on its own when organic is the norm, causing an inevitable explosion in consumer prices, or the ruin of farmers.
It's also affirming that developing countries, where farmers often don't have access to pesticides, are the only ones responsible, because of their lack of knowledge, of their own poverty and their famine deaths.
It's also forgetting that what currently feeds city dwellers in their vast majority, is a healthy and diversified food, whose sanitary quality has never been so high, resulting from an efficient agriculture, very mechanized, sometimes industrial, and that changing it for organic will not be easy.
It is also ignoring that if the world converts to organic, it will be necessary to increase the cultivated area, deforest, use more fresh water for food production, more arable land for the production of natural pesticides or fertilizers, and therefore reduce areas of biodiversity. Even the most recent and serious studies overlook this "small" detail (https://www.nature.com/articles/s41467-017-01410-w).

And to say that a large part of the solution involves reducing food waste is totally illusory. This is called wishful thinking. It's true, it's beautiful, it's well-thought, it does not cost anything to say, but it has almost no chance of success.
Because it's to forget that almost half of the food waste comes from poor countries where the lack of training, the lack of mechanization, the lack of availability of pesticides, the lack of transport means and the lack of conservation means are responsible of the majority of losses included in this "waste".
It also forget the fact that most of the waste in rich countries comes from the aesthetic requirements of the market and poor lifestyle shopping habits, which make a significant part of this waste occur between buying and the timing of consumption, directly at the household level. http://culturagriculture.blogspot.com.es/2014/01/v-behaviorurldefaultvmlo_10.html
And it will not be easy to change at all. The development of poor countries will not be done in a few years, and the modernization of their agriculture will inevitably lead to the same evolution as those of the developed countries. That is to say that the waste will not be reduced almost, it will change in nature.


On the other hand, to affirm that in a few decades (and remaining very vague on the deadline), organic could feed the world, I agree. The market is juicy, the concern of consumers is growing day by day, and it's obvious that this path has a great future, because it's one in which research is the most dynamic, and the most subsidized. Political and economic aid makes things highly easier. I am not very sure that we will find natural solutions to all problems. I remain personally convinced that the future is not for organic production, but for integrated production.

Now, let's be clear, the day that organic will feed the world, then it will become the food standard. This means that there will be no more price differential, no subsidies, no conversion aids. This also means that a large part of the farmers will have disappeared in rich countries, to the benefit of farmers able to produce cheaper in poor countries, or consumer prices will have risen in an explosive way.
But I don't believe that political authorities will let this situation settle, which would be a negative economic revolution that would seriously affect household consumption, and therefore countries’ economies.
And we will stay at the first hypothesis. Most of the food will then come from poor countries, which will remain competitive despite high transportation costs (both economic and ecological levels).
We will produce organic, and we will continue to pollute as much as now, if not more.


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We must also see that the giants of agro chemistry have already felt the wind turn. They have taken the lead. All, without exception (Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Dow-Dupont, BASF and others) are investing, or have already done so, in locations or buy-outs of companies or laboratories, specialized in the research for biological phytosanitary solutions. They started to offer organic solutions to many crop problems.
In fact, if the future is probably organic, it's probably not in the reduction of pesticides, on the contrary. We will continue to spray crops as much, if not more than currently, everything will depend on the duration ability of these new organic solutions. Simply, synthetic pesticides will be substituted by pesticides accepted in organic.

And I'm willing to bet that we will again have some pretty scandals around this or that organic pesticide which we will have discovered that it pollutes tablecloths, soils, that it's an endocrine disruptor or that one finds it in children's hair.

You see, all hope is not lost, there will still be enough to feed environmental NGOs or citizen movements, even when the world will be organic.

This is because organic does not always mean healthy and environmentally friendly.
But when the little manipulable people will understand that, I really wonder how the situation of Western agriculture will be.

But we must recognize that farmers currently converted to organic (and a priori excellent professionals, it's not to denigrate) will then have a clear head start in terms of cost management in organic farming, which will be absolutely fundamental to the survival of farms.

And the quality in all this?
The what?



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